7 de noviembre de 2010

Reykjavík

Cuando vuelva, me consolaré pensando que existes. Al menos ya tengo un lugar al que llamar "refugio" cuando necesite escapar.

Escapar de las caras largas, de las malas caras, de las caras duras, de las caras de pocos amigos, de los cara a cara, de la cara... y de la cruz.

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