22 de julio de 2011

En el buen sentido de la palabra


Y otra vuelta de tuerca. De nuevo todo parece de color de rosa -¡Di con ello! ¡No estoy loca!- Me digo. Hice lo que desde un principio sabía que quería. Mi razón me advirtió pero me dejé llevar por el corazón. ¿Cómo desaprovechar una oportunidad así? Renuncié a una de las pocas cosas que tenía claras...Y me alegro. Pero ya era hora de volver a mi germen, a predicar esa libertad que tanto he añorado, esa sensación tan pura que me hace sentirme yo, sin arrepentirme de quien soy, lo que hago o lo que digo. Y grito al cielo ¡Soy yo! ¡He vuelto! Te diré cuándo...


Cuando todo parece perfecto para todos ... menos para ti.
Cuando la estabilidad no implica un futuro certero.
Cuando la felicidad no depende más que de ti misma.
Cuando te ríes de tus propias palabras al releerlas.
Cuando eres la protagonista de una película sin guión.
Cuando recuerdas tus lagrimas y sonríes.
Cuando te preguntas qué me pasa, si no te pasa nada.
Cuando te miras al espejo y no sientes nada.
Cuando ríes a carcajadas sin avergonzarte del eco de tu risa.
Cuando miras a tu futuro y sonríes al no saber qué vendrá después. Qué pasará mañana. Quién vendrá. Donde iré. Cuando será. Y por qué.

Sólo en esos momentos te sientes viva, feliz, completa... sola.
Sola, en el buen sentido de la palabra.

3 de julio de 2011

Síndrome post-erasmus




No soy partidaria de acuñar términos que contengan la expresión "depresión" o "síndrome" sin ton ni son cuando no son necesarios. Este "post-erasmus" del que hablo en esta entrada pensaba que era otro de esos inventos que sacan en las noticias cuando no han muerto suficientes mujeres a manos de sus "amados" como para rellenar el espacio del telediario.


Pero... no. Existe, y doy fe de ello porque me está pasando.

¿Qué ocurre cuando después de toda una vida esperando a estar en el extranjero meses y meses con el consentimiento de todo tu entorno, sin pega alguna... regresas? ¿Qué le ocurre a tu mente? Todo a tu alrededor sigue igual y tú has cambiado, y eso te hace sentir fuera de lugar y darte cuenta de que nada volverá a ser como antes. Y te preguntas hasta cuándo, y si alguna vez volverás a sentirte plena en el ambiente que antes te llenaba y ahora te estorba.

¿Depresiones que podrías clasificar dentro de lo que solo le ocurre a la clase social con recursos suficientes para permitirse esta experiencia? Quizá, pero no por ello deja de existir, y no por ello pienso que haya darle menos importancia.

Y no, no se trata de una resaca de semanas después de emborracharse, como parece ser la norma cuando se es erasmus: en los últimos cuatro meses me he tomado dos cervezas, no he echado canitas al aire. Y aquí estoy, muerta de asco.



Algunos enlaces interesantes: