22 de julio de 2011

En el buen sentido de la palabra


Y otra vuelta de tuerca. De nuevo todo parece de color de rosa -¡Di con ello! ¡No estoy loca!- Me digo. Hice lo que desde un principio sabía que quería. Mi razón me advirtió pero me dejé llevar por el corazón. ¿Cómo desaprovechar una oportunidad así? Renuncié a una de las pocas cosas que tenía claras...Y me alegro. Pero ya era hora de volver a mi germen, a predicar esa libertad que tanto he añorado, esa sensación tan pura que me hace sentirme yo, sin arrepentirme de quien soy, lo que hago o lo que digo. Y grito al cielo ¡Soy yo! ¡He vuelto! Te diré cuándo...


Cuando todo parece perfecto para todos ... menos para ti.
Cuando la estabilidad no implica un futuro certero.
Cuando la felicidad no depende más que de ti misma.
Cuando te ríes de tus propias palabras al releerlas.
Cuando eres la protagonista de una película sin guión.
Cuando recuerdas tus lagrimas y sonríes.
Cuando te preguntas qué me pasa, si no te pasa nada.
Cuando te miras al espejo y no sientes nada.
Cuando ríes a carcajadas sin avergonzarte del eco de tu risa.
Cuando miras a tu futuro y sonríes al no saber qué vendrá después. Qué pasará mañana. Quién vendrá. Donde iré. Cuando será. Y por qué.

Sólo en esos momentos te sientes viva, feliz, completa... sola.
Sola, en el buen sentido de la palabra.

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